A medida que las arquitecturas de vehículos eléctricos (EV) pasan a configuraciones de múltiples motores, las demandas sobre las unidades de control de motores se han intensificado. Los sistemas ahora cuentan con entornos enfriados por aceite y velocidades de rotación extremas que se acercan a las 30 000 RPM. Estos límites operativos rápidamente superan las capacidades de los tradicionales.
Lograr una precisión de ±10 minutos de arco en el control de motores de circuito cerrado exige más que simplemente comprar un sensor de alta resolución. Debe gestionar activamente el presupuesto total de errores en las variables mecánicas, eléctricas y ambientales. Cada micrón de desalineación o grado de cambio térmico depende directamente de
Los sensores de control de movimiento estándar fallan con frecuencia en entornos mineros de superficie y subterráneos. Los golpes extremos, las fuertes vibraciones y la contaminación por partículas destruyen los delicados componentes internos casi a diario. Cuando estos sensores se estropean, el impacto empresarial es grave. Perder retroalimentación de velocidad y dirección.
La transición de motores de combustión interna a sistemas de propulsión de nueva energía representa más que un simple cambio en las fuentes de combustible. Fundamentalmente requiere dominar los mecanismos de control electrónico de microsegundos. Los modernos motores síncronos de imanes permanentes (PMSM) y los motores de inducción de CA ofrecen en teoría